Un viernes de Nacho, dueño de una barbería de cuatro sillas en Zaragoza
Nacho · Nacho, 39, dueño de una barbería de cuatro sillas en Zaragoza. Él corta en una; Álex, Youssef y Pol en las otras tres. Personaje compuesto.
Personaje compuesto a partir de negocios reales que usan trimly; no es un cliente concreto. · 5 min de lectura
Nacho abrió con una silla y hoy tiene cuatro. Álex lleva seis años y le paga alquiler de silla; Youssef va a porcentaje; Pol entró hace dos meses y está a prueba. Hasta este año el libro era un cuaderno en el mostrador y el Instagram, el de Nacho, contestaba por todos. Cada uno entra en trimly con su propio usuario; Nacho, además, con el de dueño. Esto es un viernes, hora a hora, visto desde el móvil de cada uno.
Cuatro columnas en «Hoy»
Nacho abre «Hoy» con el café. Cuatro columnas, una por silla: la suya llena hasta las dos, la de Álex con un hueco a las once, la de Youssef con las reservas de anoche ya dentro, la de Pol a medias. Siete reservas entraron desde la web después de cerrar; cada barbero recibió la suya en su móvil, y Nacho no contestó ningún mensaje. Mira también «Por cerrar» de ayer: vacío, porque cada uno cerró lo suyo antes de irse.

Álex apunta a su primero sin cita
Álex entra en trimly con su usuario. Ve su columna y nada más: sus citas, sus huecos, su caja. Un chaval entra andando y Álex le hace hueco a las 09:45 desde «Nueva entrada», en su columna. La web deja de ofrecer esa hora con Álex; con los demás sigue libre. Si el chaval ya vino otra vez, el buscador lo encuentra por el nombre o el teléfono y no crea una ficha nueva.

Un habitual llama y pide a Youssef
Al teléfono del local llama Manuel: quiere el jueves a las seis con Youssef. Nacho lo apunta desde la agenda en la columna de Youssef y deja encendido «Avisar al cliente». A Manuel le llega el WhatsApp con la hora y el nombre de Youssef; a Youssef, la notificación. Nadie tiene que acordarse de decírselo. Si Manuel no quisiera mensajes, el interruptor se apaga y la cita se apunta igual.

Youssef se retrasa y arrastra
El degradado de las once y media se ha alargado. Youssef arrastra la cita de las doce a las doce y cuarto en su columna, y mira si la de las doce y media aguanta. La web ya no ofrece el hueco de las doce y cuarto con él. Nadie se ha quedado de pie mirando el reloj, porque el siguiente cliente todavía no ha llegado. Álex y Pol no ven nada de esto: cada columna es de su dueño.
La agenda solo deja soltar una cita en una hora que un cliente podría haber reservado: el mismo intervalo de 15, 20 o 30 minutos que marcas en «Reglas de reserva».
La semana de Pol, en «Equipo»
Pol lleva dos meses y ya tiene clientela propia. Nacho abre «Equipo», entra en su ficha y le activa la barba, que hasta ahora no ofrecía, con su precio: 10 € en vez de los 12 de la barbería, mientras coge soltura. Le cambia también la semana que viene en «Horarios»: el lunes libra. Desde ese momento la web ofrece a Pol con barba y sin lunes. Pol no tiene que tocar nada: la próxima vez que abra «Hoy», su columna ya sabe que ofrece barba y que el lunes libra.

Una cancelación y la lista de espera
Un cliente de Youssef toca «Cancelar» en el WhatsApp de recordatorio que recibió ayer: su cita de las 18:45 desaparece de la columna y el hueco vuelve a la web. Había alguien apuntado en la lista de espera para esa tarde: le llega un WhatsApp con el hueco libre, y veinte minutos después la cita vuelve a estar ocupada. Youssef se entera por la notificación; Nacho, por la agenda. Nadie ha llamado a nadie.
Corte con Álex, barba con Youssef
Un cliente quiere el corte con Álex y la barba a navaja de Youssef, de seguido. En el mostrador, «Nueva entrada»: corte con Álex a las 17:45, «Añadir servicio con otro profesional», barba con Youssef a las 18:15. Es una sola visita con dos paradas: un WhatsApp al cliente, un precio, y en «Hoy» una marca «1 de 2» y «2 de 2» en cada columna. Cada barbero cierra la suya cuando acaba.
Cada uno cierra las suyas
Las visitas acabadas van a «Por cerrar», cada una en la cuenta del barbero que la hizo. Álex cobra las suyas en efectivo y tarjeta; Youssef, la mayoría por Bizum; Pol apunta una propina. Nacho ve «Por cerrar» de toda la barbería y sabe que quedan dos sin cerrar en la columna de Pol antes de bajar la persiana. Una de Pol no ha venido: «No vino», y el plantón queda en la ficha del cliente, no en la de Pol.

«Caja de hoy», por forma de pago
Con todo cerrado, «Caja de hoy» separa efectivo, tarjeta, Bizum y pagado por internet, y lo que ha salido en productos. Nacho cuenta el cajón una vez. Cada barbero ve su propia caja del día en su móvil; Nacho ve la de todos.

«Rendimiento», silla por silla
Antes de irse, «Rendimiento»: reservado frente a cobrado de la semana, ocupación por silla, cuántas citas entraron por la web y cuántas por la puerta. Álex va al ochenta por ciento; Pol, al cincuenta, pero subiendo. Es el número que Nacho quería tener antes de contratar a un quinto: ahora sabe que todavía hay hueco en la silla de Pol.

Y el resto de la semana
El sábado es el día grande: cuatro columnas llenas y la lista de espera avisando en cuanto alguien cancela. El lunes Nacho mira «Rendimiento» de la semana y la rotación de turnos de la siguiente en «Horarios». A fin de mes abre «Comisiones»: a Youssef le aplica su porcentaje sobre servicios y productos, a Álex le ve lo facturado y le resta el alquiler aparte, a Pol le mira lo que ha hecho antes de hablar del trato. El CSV se va al gestor tal cual. Cuando entra un barbero nuevo, Nacho lo invita desde «Equipo» y, hasta que tiene clientela, le pone en «Horarios» solo las tardes. Los créditos de WhatsApp se recargan cuando el saldo avisa, y «Novedades» le cuenta en dos líneas lo que ha cambiado en trimly.
Tu barbería, igual que la de Nacho
19,99 € al mes por todo el equipo, el primer mes gratis y sin tarjeta. Diez minutos para la barbería, cinco por barbero.
Montar mi barbería