Un jueves de Dani y Rocío: barbería delante, tatuaje detrás
Dani · Dani, 36, barbero en Alicante. Comparte el local con Rocío, tatuadora, que trabaja en la sala de atrás. Personajes compuestos.
Personaje compuesto a partir de negocios reales que usan trimly; no es un cliente concreto. · 4 min de lectura
Dani corta delante, en una silla, de martes a sábado. Rocío alquila la sala de atrás tres días a la semana y hace piezas de hora y media a cuatro horas. Hasta hace poco llevaban dos agendas, el móvil de Dani y el cuaderno de Rocío, y los clientes que querían las dos cosas llamaban dos veces. Esto es un jueves, hora a hora.
Dos columnas, dos ritmos
Dani abre «Hoy». Su columna es una escalera de cortes de media hora; la de Rocío tiene un bloque de 16:00 a 19:00, una sesión larga con «Señal pagada 50 €» en la cita, y el margen de 30 minutos detrás. Anoche entraron cuatro reservas: tres cortes para Dani y una petición de sesión para Rocío, que sigue pendiente.

La petición pendiente
Rocío abre la cita desde la notificación: Marta, sesión larga, el martes que viene a las 16:00, señal de 50 € cobrada al reservar. La reserva está pendiente porque el local tiene «Aprobar reservas manualmente»: Marta sabe que todavía no tiene la cita. Rocío le escribe por WhatsApp desde la ficha para hablar del diseño y del tamaño.

Aprobada
Diseño cerrado. Rocío toca «Aprobar» y a Marta le llega el WhatsApp de confirmación con la hora, la dirección y la señal que ya tiene pagada. Si hubiera dicho que no, la señal se le habría devuelto sola. Dani, mientras, ha aprobado sus tres cortes de anoche con un toque cada uno, entre cliente y cliente.
La aprobación es una regla del local, no de cada profesional: cuando está activa, todas las reservas por internet entran pendientes. Las entradas que apuntáis vosotros se confirman al momento.
Un corte sin cita, en la columna que toca
Entra un chico sin cita. Dani toca «Nueva entrada», corte, ahora. Solo aparece él como profesional: Rocío no está emparejada con los cortes, así que ni la web ni la hoja de entradas pueden poner un corte en su columna. La hora desaparece de la web mientras el chico se sienta.
Corte y retoque en una sola reserva
En la web, Pablo elige corte con Dani y añade retoque con Rocío. La web le propone solo las horas en que las dos cosas encajan seguidas: 14:30 corte, 15:00 retoque. Antes de confirmar ve el itinerario, el total y la señal, que es la del retoque, 20 €. Le llega un WhatsApp con las dos paradas; a Dani y a Rocío, la suya en su columna, con la marca «1 de 2» y «2 de 2».

La sesión larga
Rocío empieza la pieza grande. Su columna está ocupada hasta las 19:00 y el margen de limpieza la lleva hasta las 19:30: la web no ofrece nada suyo en ese tramo, ni hoy ni cuando la reservaron. Delante, Dani sigue con sus medias horas. Son dos ritmos en la misma pantalla, y no se tocan.
En el mostrador: «y luego algo pequeño con Rocío»
Un habitual pide corte ahora y, de paso, un retoque pequeño con Rocío cuando salga de la sesión. Dani lo apunta con «Nueva entrada»: corte con él a las 17:15, «Añadir servicio con otro profesional», retoque con Rocío a las 19:30, justo después del margen. Una visita, un WhatsApp al cliente con las dos paradas.

El recordatorio de mañana sale solo
A Sergio, sesión mañana a las 11:00, le llega el WhatsApp con la hora y los botones de cambiar o cancelar. El local tiene 24 horas de cancelación: si Sergio cancela ahora, ya dentro del plazo, la señal se queda en el local; si hubiera cancelado ayer, se le habría devuelto entera. Sergio no toca nada: va.

Cada uno cobra lo suyo
Dani cierra sus cortes desde «Por cerrar»: efectivo, tarjeta, Bizum. Rocío cierra la sesión: el precio de la pieza menos los 50 € de señal, con tarjeta. La visita de Pablo, la de las dos paradas, la cerró cada uno por su parte: el corte en la columna de Dani, el retoque en la de Rocío.

La caja de los dos y la mañana bloqueada
Rocío bloquea la mañana de mañana desde la agenda: después de una pieza grande no coge a nadie antes de las 11:00, y la web deja de ofrecer esas horas. «Caja de hoy» separa cada forma de pago, con lo cobrado por internet aparte; cada uno ve la suya en su móvil. Dani cuenta el cajón de delante; lo de atrás ya está en Stripe.

Y el resto de la semana
Rocío viene martes, jueves y viernes; su horario en «Horarios» es distinto del de Dani, y la web solo la ofrece esos días. El sábado es de cortes: la columna de Dani llena y la de Rocío vacía. El lunes Dani mira «Rendimiento»: lo reservado y lo cobrado de cada columna, cuántas sesiones entraron por la web y cuántos cortes por la puerta. A fin de mes, «Comisiones»: el trato de Rocío es a porcentaje sobre lo que cobra, y el CSV se lo lleva ella. Las últimas señales, cobradas y devueltas, se ven en «Pagos y fianzas». Los créditos de WhatsApp se recargan cuando el saldo avisa.
Tu local, igual que el de Dani y Rocío
19,99 € al mes por los dos, el primer mes gratis y sin tarjeta. Diez minutos para la barbería, veinte para la parte del tatuaje.
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