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Un jueves con Lidia: una cabina, siete clientas y un bono que se descuenta solo

Lidia · Lidia, 38, esteticista en Getafe. Una cabina en un local pequeño, de martes a sábado, tardes largas. Personaje compuesto.

Personaje compuesto a partir de negocios reales que usan trimly; no es un cliente concreto. · 5 min de lectura

Lidia tiene cuarenta y seis servicios en la carta y una sola cabina. Hasta el año pasado los bonos vivían en una libreta de anillas y la agenda en una aplicación de notas. Esto es un jueves normal, de la primera clienta a la última, con lo que hace trimly en cada momento y lo que sigue haciendo ella.

  1. Antes de abrir, «Hoy»

    Abre a las diez. Con el café, mira «Hoy» en el móvil: siete visitas, de diez a ocho y media. Dos llevan la marca de bono, una la de señal pagada, una es clienta nueva. Los recordatorios de ayer salieron solos a esta misma hora; una clienta usó el botón de cambiar y pasó su cera al viernes, y el hueco de las 12:30 lo cogió otra anoche. Lidia no ha escrito a nadie. La cabina entera cabe en una pantalla.

    La columna del jueves en «Hoy»: siete visitas con hora, servicio y minutos; dos marcadas como bono y una como señal pagada.
  2. Una reserva con dos servicios

    Un aviso: Carla ha reservado para el jueves que viene, cejas y labio, 18:30. Entró desde la ficha de Google, marcó los dos servicios en la misma reserva y trimly buscó un hueco donde cupieran los treinta y cinco minutos juntos. Una visita, un WhatsApp, un total. Carla abrió la web en inglés, así que la confirmación le ha llegado en inglés y el recordatorio le llegará igual, sin que Lidia haga nada. Lidia lo ve y guarda el móvil.

    La carta por grupos (Cejas, Depilación, Facial, Corporal) con dos servicios marcados y los minutos sumados abajo.
  3. Limpieza facial profunda, sesenta minutos

    Primera clienta. Vapor, extracción, mascarilla. Cuando termina, la agenda ya sabe que esa cabina necesita veinte minutos: el servicio tiene su «Tiempo entre citas», y la siguiente empieza a las 11:20, no a las 11:00. Lidia ventila, cambia el papel de la camilla y aún le sobran cinco. Si una clienta cancela desde el botón del recordatorio, ese hueco vuelve a la web solo y, si alguien se apuntó a la lista de espera, recibe el aviso.

  4. Láser con bono: «Usar bono»

    Paula viene por la tercera sesión de su bono de cinco. Al terminar, Lidia abre «Por cerrar», toca «Cobrar» y ahí está «Usar bono», con «2 restantes» al lado. Lo marca, confirma. La visita se cierra a cero, el bono baja a dos y nadie ha abierto una libreta. Paula pregunta cuántas le quedan y Lidia se lo enseña en la pantalla.

    La hoja de «Cobrar» con «Usar bono» marcado y las sesiones restantes del bono a la vista; el total a cero.
  5. La clienta del microneedling, con la señal pagada

    A las cinco viene un microneedling de 150 €. Lidia abre la cita desde «Hoy» para leer sus notas: en la ficha figura la señal de 40 € que pagó al reservar, con tarjeta, desde la web. Si no viniera, esos cuarenta se quedarían en el centro, y la clienta lo sabía al reservar. Por eso Lidia ya no llama el día antes a confirmar las citas caras.

    La ficha de la cita: servicio, hora, notas y la línea de la señal cobrada al reservar.
  6. Comer, y una línea nueva en «Servicios»

    Ayer una clienta reservó «Limpieza facial profunda» y quería la premium de noventa. Hoy, con el bocadillo, Lidia abre «Servicios» y añade «Limpieza facial premium · 90 min» en el grupo Facial, con su precio y su tiempo entre citas. Desde esta tarde la web enseña las dos, cada una con sus minutos, y la confusión deja de ser cosa de la agenda.

    La lista de «Servicios» por grupos: Cejas, Depilación, Facial y Corporal, con duración y precio por línea y el grupo Facial abierto.
  7. Microneedling, y tres fotos que no ve nadie

    Hora y media de cabina. Al terminar, Lidia hace tres fotos del resultado desde la propia visita. Nacen privadas: las ve ella y nadie más, para comparar en la próxima sesión. Si algún día quiere ponerlas en la galería de la web, tendrá que pedirle permiso a la clienta desde ahí mismo, y ese permiso queda registrado. «Cobrar»: tarjeta, 110 € de resto, la señal ya descontada. Dos horas después, la clienta recibe el mensaje que pide una reseña, con el enlace para dejarla; Lidia no lo manda, sale solo.

  8. Una tarjeta regalo y un «No vino»

    Entre dos clientas, una madre compra una tarjeta regalo de 60 € para su hija: «Tarjetas regalo», «Emitir», el importe, el código, y lo cobra en efectivo. A las ocho y cuarto la cera de piernas no aparece. Lidia espera diez minutos y marca «No vino»: el plantón queda apuntado en la ficha de esa clienta y, si acumula los que Lidia haya decidido en «Pagos y fianzas», la próxima vez reservará con señal.

  9. «Caja de hoy», y una factura

    La última se va con su siguiente sesión puesta («Reservar siguiente cita», quince días). Lidia mira «Caja de hoy»: siete visitas, una no vino, lo que entró por tarjeta, por efectivo y por bono, la tarjeta regalo aparte. Una clienta le pidió factura: la emite desde la visita, con VeriFactu, y se la manda. Lo que hay en el cajón cuadra con lo que dice la pantalla y ya no hay nada que pasar a una hoja. Apaga la luz de la cabina.

    «Caja de hoy»: el total del día desglosado por efectivo, tarjeta y bono, con la visita que no vino aparte.
  10. El jueves en «Rendimiento»

    En el sofá, «Rendimiento»: lo reservado frente a lo cobrado esta semana, cuántas citas entraron desde la web y cuántas apuntó ella, y de dónde vienen las nuevas, Google o Instagram. Mira cinco minutos y lo cierra. No hay nada que contestar.

    La pantalla de «Rendimiento»: Reservado frente a Cobrado en la semana y las fuentes de las reservas.

Y el resto de la semana

El sábado por la noche, «Rendimiento» de la semana y, una vez al mes, «Clientes» ordenado por última visita: las del láser que se pasan de las seis semanas reciben un WhatsApp suyo, escrito por ella desde la ficha, sin gastar crédito. Cuando el saldo de créditos avisa, compra el paquete de 350 por 22,99 €, que le cubre un par de meses de confirmaciones y recordatorios. Las vacaciones de agosto las bloquea desde la agenda en un minuto, y la web deja de ofrecer esas dos semanas sin tocar el horario. Y en «Novedades» lee qué ha cambiado, que a veces es algo que ella misma pidió.

Tu jueves puede parecerse a este

Diez minutos desde el móvil, sin tarjeta. Gratis mientras trabajes sola; la carta larga es justo para lo que está hecho.

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