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Un jueves de Jordi, con cuatro estilistas en el salón

Jordi · Jordi, 49, dueño de una peluquería con cuatro estilistas en Reus. Personaje compuesto.

Personaje compuesto a partir de negocios reales que usan trimly; no es un cliente concreto. · 5 min de lectura

Jordi corta y además lleva el salón: Marta, Luis y Nuria tienen cada uno su sillón, y él el cuarto. Vinieron de otro programa con 700 clientas en una lista, que entraron en una tarde con el CSV, y de un cuaderno en el mostrador que todos escribían y nadie entendía. Así es un jueves con trimly, de la persiana al sofá. Las pantallas son de un salón de ejemplo con cuatro profesionales; la gente y las horas son inventadas.

  1. «Hoy», a cuatro columnas

    Jordi abre «Hoy» en el móvil mientras sube la persiana. Cuatro columnas, 28 citas; nueve entraron desde la web desde ayer por la tarde, tres de ellas de noche. Cada una ya está en la columna de la estilista que la clienta eligió. Ninguna se ha apuntado dos veces.

    «Hoy» con las cuatro columnas del salón, una por profesional, y las citas reservadas desde la web marcadas como tal.
  2. Marta entra con su móvil

    Marta tiene su acceso desde que Jordi la invitó en «Equipo»: un correo, una contraseña, y la agenda en su móvil como una aplicación más. En su móvil, «Hoy» es solo su columna: ocho citas, dos de color, y un bloque de una hora a las 14:00 que puso ella misma para comer. Las citas nuevas de sus clientas le llegan a ella con una notificación; a Jordi, las del salón entero. Nadie tiene que reenviar nada.

    La pantalla «Equipo» con las cuatro profesionales del salón, el papel de cada una y su acceso propio.
  3. «Con la que me hizo el color»

    Suena el teléfono del salón. Una clienta quiere repetir con quien le hizo el color en junio, pero no recuerda el nombre. Nuria, que está libre, busca el apellido en «Clientes»: última visita, tinte completo, con Luis. Abre «Nueva entrada» desde la ficha, elige a Luis, el jueves que viene a las 16:00, y deja encendido «Avisar al cliente». A la clienta le llega el WhatsApp con la hora antes de colgar.

    La ficha de una clienta en «Clientes»: las visitas anteriores con el servicio y la profesional que lo hizo, y el botón para ponerle la siguiente.
  4. Dos a las diez, y las dos tienen sitio

    Dos clientas a las diez: una con Marta, otra con Luis. En el cuaderno de antes esto era un susto; aquí son dos líneas en dos columnas. Entra además un hombre sin cita para un corte. Jordi tiene libre hasta las 10:30: «Nueva entrada», corte de caballero, con él, Confirmar.

    «Nueva entrada» con el buscador de clientas arriba, el corte de caballero elegido y Jordi como profesional en el hueco de las 10:00.
  5. La de las 12:30 no ha venido

    Luis espera diez minutos y marca «No vino» desde «Por cerrar». En la ficha de la clienta, el contador de plantones sube a dos. Jordi tiene puesto en «Reglas de reserva» que a partir de dos plantones la web le pide señal para reservar online: la próxima vez, o paga una parte por adelantado o no reserva. Si la clienta aparece a las 13:00 con una excusa, Luis toca «Deshacer "No vino"» y la cita vuelve a estar abierta. Lo que queda de esa media hora lo usa para adelantar a la de las 13:00, que ya estaba esperando.

  6. Una cita cambia de sillón

    Marta va con media hora de retraso por un color que se ha complicado. Su clienta de las 14:30 es un corte, y Nuria tiene hueco. Jordi arrastra la cita de la columna de Marta a la de Nuria, a la misma hora; como la hora no cambia, la confirmación que la clienta tiene en el WhatsApp sigue valiendo. La clienta llega, se sienta con Nuria, y la cita sigue siendo una, con su precio y con su ficha. Antes, esto era tachar en el cuaderno y escribirlo en otra página; ahora Marta lo ve desaparecer de su columna en su móvil.

  7. Cada una cierra lo suyo

    Nuria termina un lavar y peinar. «Por cerrar» → «Cobrar»: tarjeta, con dos euros de propina, y un sérum que la clienta se lleva de la estantería, añadido como producto en el mismo ticket. El cobro queda a nombre de Nuria, con la forma de pago y la propina aparte. A final de mes, el CSV de comisiones ya sabe de quién fue cada euro, servicio y producto por separado. Si la clienta pide factura con sus datos, Nuria la saca desde la misma cita.

    La pantalla de cobro de una cita: el servicio, la propina añadida y la profesional a cuyo nombre queda el cobro.
  8. La reseña se pide a las dos horas

    La clienta que Luis cobró a las 16:30 recibe un WhatsApp con el enlace a la ficha de Google del salón, para dejar su opinión si quiere. Jordi lo activó en «Mensajes a clientes» cuando conectó la ficha, y solo sale después de una visita cobrada, nunca tras un «No vino». Hoy han salido cinco; nadie del salón ha pedido nada en voz alta. Las que llegan se ven en «Reseñas» y en la web del salón.

    El registro de mensajes del día: confirmaciones, recordatorios y las peticiones de reseña, cada una con su estado.
  9. «Caja de hoy», por forma de pago y por profesional

    Jordi cierra la persiana y abre «Caja de hoy»: el total del día, lo que entró en efectivo, en tarjeta y en Bizum, y debajo lo que hizo cada una. Las dos citas que siguen en «Por cerrar» son de Luis, que se ha ido sin cerrarlas; las cerrará mañana desde la propia cita.

    «Caja de hoy» con el total por forma de pago y el desglose por profesional debajo.
  10. «Rendimiento», antes de irse

    En el sofá del salón, «Rendimiento» de la semana: lo reservado contra lo cobrado, la ocupación de cada sillón, de dónde vinieron las citas, web, Instagram, Google o mostrador, y las clientas habituales que llevan más tiempo del normal sin venir. Luis tiene los martes medio vacíos; mañana lo hablan, con el número delante y no con una sensación. Y a dos de las habituales que faltan les escribe Jordi un WhatsApp desde su propio móvil, con sus palabras.

    «Rendimiento» con Reservado y Cobrado de la semana, la ocupación por profesional y el origen de las citas.

Y el resto de la semana

El cuadrante vive en «Horarios»: Marta y Nuria alternan sábados, y la web solo ofrece a cada una en su semana; las vacaciones de agosto se bloquean en julio, y esos días desaparecen de la web sin más. Los lunes Jordi mira las citas pendientes de aprobación, si las tiene activadas, y mueve lo que haga falta entre columnas. A las clientas que escriben en inglés o en francés, la ficha les guarda el idioma, y la confirmación y el recordatorio les salen en el suyo. El primer día de mes descarga el CSV de comisiones por profesional y forma de pago y se lo manda al gestor; con eso liquida con Marta, que va a porcentaje, y con Luis, que tiene fijo y comisión por producto. Cuando el saldo de mensajes avisa, compra el paquete de 350 por 22,99 €. Y en «Novedades» lee lo que ha cambiado en el programa ese mes.

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