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Un martes con Noelia: uñas en casa, seis clientas y el móvil en silencio

Noelia · Noelia, 29, técnica de uñas en Sabadell. Trabaja sola en una habitación de su piso, de martes a sábado. Personaje compuesto.

Personaje compuesto a partir de negocios reales que usan trimly; no es un cliente concreto. · 5 min de lectura

Noelia lleva tres años haciendo uñas en casa. Hasta hace poco la agenda era el buzón de Instagram y una libreta; hoy es «Hoy» en el móvil y el enlace de la bio. Lo que sigue es un martes cualquiera, en el orden en que pasa, con lo que trimly hace en cada momento y lo que sigue haciendo ella.

  1. Café y «Hoy»

    Abre «Hoy» en el móvil mientras se hace el café. Cinco clientas en columna, de diez a siete, cada una con su servicio y sus minutos: dos rellenos, una semipermanente, una extensión, una pedicura. Los recordatorios salieron ayer a esta hora, solos, con el botón de cambiar o cancelar; nadie ha cancelado. El hueco de las dos sigue libre: si nadie lo coge desde la web, lo verá vacío y ya está. No tiene que escribir a nadie para confirmar nada.

    La columna del día en «Hoy»: cinco visitas con su hora, su servicio y su duración, y el hueco libre de las dos de la tarde.
  2. Una cita que entró a las 23:40

    Un aviso en el móvil: Claudia ha reservado para el sábado a las diez. Lo hizo anoche, desde el enlace de la bio, mientras Noelia dormía: eligió «Relleno de uñas» y marcó también «Retirada de semipermanente», porque la carta la pone como una línea más y ella lleva trabajo de otro sitio. Hora y media más treinta minutos, el hueco bien desde el principio. Claudia tiene su WhatsApp de confirmación; Noelia no ha contestado nada.

    La carta tal como la ve la clienta: cada servicio con su precio y sus minutos, y la retirada marcada junto al relleno.
  3. Primera clienta

    Semipermanente, sesenta minutos. El móvil está boca abajo junto a la lámpara y no pasa nada por ello: si alguien reserva, le llega el aviso y la cita cae en «Hoy» sin que ella la toque; si alguien cancela desde el botón del recordatorio, el hueco vuelve a la web solo y, si había alguien en la lista de espera, recibe el aviso. Lo que hace trimly aquí es, sobre todo, no pedirle nada.

  4. «Cobrar», Bizum y la siguiente cita

    La clienta pregunta cuánto es mientras saca el móvil. Noelia abre la visita en «Por cerrar», toca «Cobrar», elige Bizum y confirma. El aviso de la pantalla trae «Reservar siguiente cita»: lo toca, pasa tres semanas, elige el chip de las diez y confirma con «Avisar al cliente» encendido. A la clienta le llega el WhatsApp con la fecha antes de ponerse el abrigo. El relleno ya existe en la agenda.

    La hoja de «Cobrar»: el precio, los métodos efectivo, tarjeta y Bizum, y el total; debajo, el aviso con «Reservar siguiente cita».
  5. La vecina sin cita

    Llama al timbre la vecina del tercero: «¿me haces un hueco hoy para quitarme esto?». Noelia mira «Hoy», ve el hueco de las dos y abre «Nueva entrada»: nombre, «Retirada de semipermanente», el chip de las 14:00, «Confirmar». Veinte segundos. La visita ocupa su hueco de verdad, así que nadie puede reservarlo desde la web mientras tanto.

    La hoja de «Nueva entrada» con el nombre, el servicio y los chips de hora libres del día; el de las 14:00 seleccionado.
  6. Reservó «manicura clásica» y trae acrílico

    La clienta de la una reservó cuarenta y cinco minutos y llega con un acrílico de otro sitio, el borde levantado. Noelia hace la retirada y la manicura, y al cerrar añade en «Cobrar» la línea «Retirada de uñas de gel o acrílico»: sale en el total con su precio. La de las dos espera diez minutos. Esa misma noche Noelia cambia el texto del servicio en «Servicios» para que diga que la retirada de trabajo ajeno se marca aparte.

    Lo que trimly no hace aquí: adivinar que había acrílico. Lo que sí hace es que la retirada exista como servicio, con su precio y sus minutos, para que la próxima vez se reserve bien.

  7. Una clienta mira el sábado desde el sofá

    Mientras Noelia hace la extensión de las cuatro, alguien abre la web desde Instagram y busca hueco para el sábado por la mañana. La web solo enseña lo que queda de verdad: las diez ya las tiene Claudia, así que salen las 12:30 y las 13:00. Elige, pone nombre y móvil, confirma el código y la cita cae en el «Hoy» del sábado. Noelia se entera por el aviso, con las manos en el gel, y sigue.

    El paso de la hora: el calendario de la semana y solo los huecos libres del sábado como chips; las diez ya no aparece.
  8. Última y «Caja de hoy»

    La pedicura de las seis se va con su siguiente cita puesta. Noelia cierra la visita y mira «Caja de hoy»: seis visitas, lo que entró por Bizum y lo que entró en efectivo, y el aceite de cutículas que se llevó la de las cuatro, descontado de sus existencias. El día está contado antes de recoger la mesa. Dos horas después de cada visita cobrada, la clienta recibe el mensaje que pide una reseña, con el enlace para dejarla; eso también sale solo.

  9. Quién se pasa de las tres semanas

    En el sofá abre «Clientes» y ordena por «Última visita». Marta, relleno, última visita hace siete semanas y sin cita puesta: a esa se le ha ido el gel. Toca el botón de WhatsApp de su ficha, que abre su propio chat, y le escribe con sus palabras: «Marta, ¿cómo van esas uñas? Tengo el jueves a las cinco». Sin crédito, sin plantilla. Dos más como esa y cierra el móvil.

    La lista de «Clientes» ordenada por última visita: nombre, número de visitas y la fecha de la última; el botón de WhatsApp en la ficha abierta.

    No hay un aviso automático de «te toca relleno». La lista que calcula cada cuánto suele venir cada clienta («Por recuperar», en «Rendimiento») está en el plan de equipo; en el gratuito Noelia mira las fechas y escribe ella.

Y el resto de la semana

El sábado por la noche, «Rendimiento»: lo reservado frente a lo cobrado, cuántas citas entraron desde la web y cuántas apuntó ella, y las clientas nuevas del mes. Una vez al mes, cuando el saldo de créditos avisa, compra un paquete de cien por 7,99 €, que le da para unas cincuenta visitas con confirmación y recordatorio. Si se va una semana de vacaciones, la bloquea desde la agenda y la web deja de ofrecer esos días sin tocar el horario. Y en «Novedades» lee lo que ha cambiado en trimly, que suele ser algo que alguien como ella pidió.

Tu martes puede parecerse a este

Diez minutos desde el móvil, sin tarjeta, y el enlace en la bio esta tarde. Gratis mientras trabajes sola.

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